¿Qué tiene que ver Platón contigo y tu felicidad?
26 mayo, 2010 por Rod
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Metáfora del país llamado neurología y su prisión de alta seguridad
¿Qué tiene que ver Platón contigo, la Programación Neurolinguistica (PNL) y el Coaching?
(La siguiente es una adaptación moderna, pero frase a frase –a partir del 9º párrafo-, realizada por Rod Fuentes, a la famosa parábola de la caverna de Platón)
Imagina un país llamado “Neurología” donde toda la actividad se desarrolla en torno a una prisión de alta seguridad.
El gobierno central de ese país es tan obsesivo con la protección que hace un uso extremadamente abusivo de sus deberes como protector de esa nación.
Aquellos de sus ciudadanos –hombres y mujeres- que signifiquen el menor riesgo para el país -justa o injustamente- son puestos de inmediato allí.
Y no solo eso, sino que a la descendencia de estos prisioneros, hombres y mujeres, de aquel país, no se les deja vivir libres, sino que de nacimiento son confinados a ese horroroso lugar.
A quienes han llegado desde el exterior se les obliga a beber una bebida que les hace olvidar completamente su vida anterior, la existencia de un mundo libre.
De tal forma que ni siquiera sospechan que un mundo libre pueda existir. Ni una vida diferente a la que ellos llevan.
En esta prisión hombres y mujeres –algunos desde su nacimiento- son obligados a permanecer encerrados, inmóviles, dentro de amplias celdas donde se les ubica, unos al lado de los otros, mirando sólo hacia una de las paredes. Solo pueden comunicarse aquellos contiguos entre si
No tienen ninguna posibilidad de ver el mundo externo. No existe el más mínimo medio de comunicación con el exterior. Ni siquiera con sus carceleros ya que son alimentados y atendidos solamente por tubos conectados a sus sistemas digestivos y excretor
A sus parientes se les permite verlos, en la condición que se encuentran, pero sin poder sostener con ellos la más mínima comunicación
Todas estas amplias celdas, en aquella prisión, son iluminadas por una pequeña abertura común que deja entrar escasamente luz, y allí, unos encerrados desde su infancia, no pueden cambiar de lugar ni girar la cabeza, a causa de las ataduras que les sujetan las piernas y el cuello. Pudiendo en ese triste estado solamente ver las cosas que tienen delante de sus ojos y nada más.
A sus espaldas, a cierta distancia y a cierta altura, hay una iluminación artificial –un foco de luz – cuyo resplandor les alumbra desde atrás, y entre esa luz y los prisioneros se ubica un pasadizo exterior por donde circulan los guardias y aquellos que visitan y observan a sus parientes, desde lejos, en este horrible lugar.
Esas personas que pasan por allí, a veces, hablan entre sí, otros pasan sin decir nada. ¡Extraña nación, extraña prisión y extraños prisioneros!.
¿Pueden aquellos -en esa triste condición- ver otra cosa, de sí mismos, y de los que se hallan a su lado más que las sombras proyectadas al fondo de esas celdas?
¿Qué otra cosa podrían ver, ya que –muchos- desde su nacimiento se hallan forzados a tener siempre inmóvil la cabeza?
¡No pueden ver más que las sombras proyectadas de los objetos y personas que pasan por detrás de ellos!
Estos prisioneros, al conversar entre sí, se ponen de acuerdo en dar a las sombras que ven los nombres de las cosas reales.
Si se produjese un eco en el fondo de sus celdas que repite las palabras de los que pasan por el pasillo detrás de ellos, ¿no pensarían que oían hablar a las sombras mismas que pasan por delante de sus ojos?
¿Finalmente, no creerían que existiese nada real en el mundo excepto las sombras que ellos ven proyectadas?.
Si uno de esos prisioneros fuese liberado de sus ataduras y se le obligara a levantarse inmediatamente y a volver la cabeza, a caminar, y a mirar hacia la luz; ¡no podrá hacer nada de eso sin infinito esfuerzo!; la luz le quemará los ojos, y el deslumbramiento que le produce le impedirá distinguir los objetos cuyas sombras antes veía.
¿Qué crees que respondería si le dijesen que hasta entonces no ha visto más que sombras, que ahora tiene ante los ojos los objetos reales y más próximos a la verdad? ¿no se sumirá en perplejidad, y no se persuadirá a si mismo que aquello que antes veía era más real que lo que ahora se 1es muestra?
Si se le obligase a mirar el foco de luz directamente ¿no enfermaría de los ojos?. ¿No desviaría sus miradas para dirigirlas hacia las sombras, que afronta mejor, y sin esfuerzo? ¿No estimaría que esa sombra posee más claridad que todo lo que se le hace ver ahora?
Si se le arranca de la celda y se le arrastra, por el pasadizo, hasta la claridad del sol, al aire libre, afuera ¿qué suplicio e indignación no será para él ser así arrastrado?; Y cuando haya llegado a la luz libre, ofuscados sus ojos con su fulgor ¿podría ver algo de los objetos que llamamos reales u “objetivos”?.
¡Aquello le sería imposible al primer instante!. -Necesitaría tiempo para acostumbrarse a ello.
Lo que mejor distinguiría sería, primero, las sombras; luego, las imágenes de las demás personas y de los demás objetos, reflejadas en la superficie de las aguas; finalmente, los objetos mismos.
De ahí dirigiría sus miradas al cielo, cuya vista, sostendría con mayor facilidad durante la noche, a la luz de la luna y de las estrellas, que por el día -a la luz del sol.
Finalmente, se hallaría en condiciones, no sólo de ver la imagen del sol, reflejada en las aguas, y en todo aquello que le refleja, sino de fijar en él la mirada, de contemplar al verdadero sol en su verdadero lugar.
Si de nuevo lo obligaran a regresar a su prisión, para volver a ocupar en ella su antiguo puesto, ¿no se encontraría como enceguecido, en el súbito cambio de la luz del día a la oscuridad?
Si mientras aún no distingue nada, y antes de que sus ojos se hayan repuesto, tuviese que discutir con los demás prisioneros sobre aquellas sombras ¿No daría que reír a los demás que están al lado suyo?.
¿Acaso no dirían de él, los otros prisioneros, contiguos a él, que, por haber salido de allí, subido a lo alto, ha perdido la vista y la razón, diciendo además que sería una locura que ellos quisiesen salir de aquel lugar en que se hallan, y que si a alguien se le ocurriese querer sacarlos de allí y llevarlos a la región superior habría que apoderarse de él y darle la muerte?…
Pues, ¡precisamente esa es la imagen de la condición habitual de los seres humanos en ese país llamado “neurología”!” –Rod Fuentes.
COMENTARIOS DEL AUTOR
Platón planteó el problema de la humanidad y dio sus propias soluciones filosóficas. La PNL con su sistema de coaching ofrece soluciones modernas prácticas y neurológicas a la condición limitada de los seres humanos
Como señala la parábola de la caverna: Siendo la experiencia humana subjetiva es imposible transmitir, de una persona a otra (de un prisionero a otro), lo que significa realmente aquella esclavitud y aquella libertad. Y consecuentemente la mayor satisfacción o felicidad en la vida. Es imposible poder compartir esa experiencia
Es maravilloso observar, en nuestros programas de PNL y Coaching, cuando hacemos un cambio de creencias limitantes en nuestros alumnos, la sensación de libertad que comienzan a experimentar de ahí en adelante en sus vidas
Los prisioneros, se acostumbran a su esclavitud, de tal forma que les parece “normal” y “natural”, y les es imposible concebir una vida de libertad hasta que la experimentan de verdad.
Por esa razón muchos adictos no pueden siquiera imaginar lo que es vivir sin su adicción, hasta que alguien les hace conocer la libertad verdadera
Y sin libertad mucho menos podemos acercarnos a lo que se denomina “felicidad” o satisfacción; no importa cuán maravilloso el vehículo que conducimos, cuan elegante de nuestras vestimentas, o cuan grande sea el plasma en el living de nuestro hogar
Porque puedes tener mucho dinero, poder, reconocimiento social, pero si no tienes libertad personal sentirás insatisfacción.
Una vez a Sócrates, maestro de Platón, que había alcanzado su libertad personal y la sabiduría, lo llevaron al Centro de Atenas. En medio de la abundancia, pasaban carruajes lujosos; gente vendiendo todo tipo de artefactos, perfumes, telas; personas vestidas elegantemente caminando por allí y comprando. Después de unos minutos de observar todo esto, el padre de la filosofía y pensamiento occidental exclamó: ¡“tantas cosas que NO necesito”!
La PNL comenzó como experiencias de laboratorio en el departamento de psicología de la Universidad de California, Santa Cruz, Estados Unidos; experimentando muy rudimentariamente con la experiencia subjetiva de las personas.
Finalmente terminó siendo la vía hacia la libertad neurológica de millones de seres humanos, en la actualidad, aplicada a la psicoterapia, el coaching, el estar bien y la libertad personal.
Mejor aún cuando es combinada con otras disciplinas complementarias, como EFT, acupuntura, homeopatía, curación pránica, quántica, Tomatis, etc.
Para informarte del calendario de los programas de PNL, Coaching y talleres de cambio de creencias limitantes, o de Coaching de “transformación personal”, y otros, dictados en el Consorcio Internacional de PNL y Coaching, cuyo objetivo es el desarrollo de tu libertad y la satisfacción personal haz clic en el enlace inferior

este articulo me parece excelente.gracias
Hola!
Socrates tiene razon ,lo esencial es invisible a los ojos.
saludos y gracias
HOLA ROD EN CONTACTO PERMANENTE CON TUS ENSEÑANZAS, GRACIAS POR TODO LO QUE LE ENTREGAS AL UNIVERSO. CARIÑOS.